La ignorancia

Vertebral

la ignoranciaAtrás quedaron los años dorados de México, cuando la idea de Nación Mexicana cuadraba con la estética nacionalista posrevolucionaria, que atrajo no solo las miradas de lo mejor de la intelectualidad del mundo, sino sus presencias permanentes; que se reflejaron en una creación literaria inspiradora, y siempre expectante. D. H. Lawrence, Graham Greene, John Reed, Malcolm Lowry, solo por citar a algunos en las letras. En el cine Eisenstein directamente desde Rusia, o Fred Zinnemann, sin olvidar la pujante Industria del Cine Mexicano, que era entonces y precisamente, un claro referente de esa estética nacida a partir de la primera gran revolución del Siglo XX, la mexicana.

En Nueva York Diego Rivera, tan exuberante como aquellas imágenes de indígenas mezclados con obreros, retorciéndose en los muros que se abrían al mundo como un portal tan inusitado como mágico, y todos querían un trozo de aquel país, que coloreaba al mundo sin detenerse. Pero la Revolución Mexicana, abortada de algún modo tras la Decena Trágica terrible pasaje de nuestra historia, siguió alimentando el imaginario de un pueblo condenado a la diversidad más extrema, que se hundió en los dilemas del despojo y el saqueo, suerte que compartió con los demás países de América Latina, como un destino desafiante. La Raza Cósmica, perfecta y avasalladora que soñara el Maestro de América José Vasconcelos, dio paso a un enorme agujero que al momento sigue arrastrándolo todo a su centro de gravedad, con la ignorancia como mejor aliada.

Como ya muchos pensadores lo expresaran a lo largo de la historia, esa misma ignorancia que compartimos con otros pueblos como una enfermedad que no cede a recuperación alguna, es el principal presupuesto para que triunfe la tiranía. No es la ignorancia estoica que plantean los sabios, se trata de una ignorancia peor, que no tiene que ver con academicismo alguno, es aquella que germina a partir del olvido de los ciclos históricos de una sociedad, alimentada por un poder antropófago digamos que no admite replica alguna. Es la ignorancia de sí mismo, entendiendo a la sociedad como un organismo vivo siempre en movimiento, que no acaba de comprender que se mueve fatalmente en círculo, al compás de un Sistema Político Mexicano que se niega a reconocer la mayoría de edad de los ciudadanos a los que gobierna, bajo el oscuro influjo del paternalismo. Ese paternalismo ha sido prácticamente una doctrina, que ha permeado tan exitosamente en nuestro país, que el mensaje de los políticos no ha cambiado prácticamente desde la posrevolución. Siempre exaltando dádivas que no alcanzan, y que siguen manteniendo ínfimo el ánimo de un pueblo otrora glorioso, que con su voluntad de hierro inspiro al mundo a partir de su primer gran gesta histórica.

En lo personal, siempre he sostenido que el problema de México no es político, sino idiosincrático. Tiene que ver con el comportamiento ancestral de un pueblo que a diferencia de otros, o en consonancia con otros, ha decidido no defender su patria potestad frente al poder, en detrimento de su progreso. Por eso, quien expresó sabiamente que el paternalismo en México es una doctrina exitosa, no se equivoco.  El tejido social contaminado en su amplitud, sigue pensando que los políticos que arriban al poder, están obligados a mejorar el nivel de vida de las personas en lo general. Esta última reflexión resultaría inaceptable, en cualquier país que se considerase medianamente democrático. Está visto que ningún político podría en realidad mejorar la vida de las personas, pues corresponde a las propias personas mejorar su nivel de vida, en el momento de cobrar conciencia de su realidad. La política entonces como ya se sabe, sería un conjunto de herramientas para lograr objetivos comunes. Adelgazar por ejemplo las instituciones públicas. Reconocer la personalidad que por ley le corresponde al ciudadano para modificar su forma de gobierno, rompiendo una brecha casi atávica; la opción de los ciudadanos de amonestar a sus gobernantes, haciendo a un lado ese paternalismo transgeneracional; que se vislumbra patético. Mientras que la democracia cede ante las prácticas del corporativismo clientelar, la pobre conciencia colectiva vive de sus dos máximas instituciones culturales condescendientes ambas, con esa misma y miserable idiosincrasia mexicana que parece un karma; las telenovelas y el futbol dos anestesias a modo.

Nuevamente la ignorancia cobra fuerza, en un país cuyo gobierno ha sido incapaz de cumplir el compromiso “Educación para Todos” coordinado por la UNESCO, y que 164 países signaran a beneficio de la educación y el progreso. Según informe del propio organismo internacional, Cuba sería el único país de América Latina en cumplir las metas del compromiso, dejando atrás a México que nuevamente, no disminuye sus grandes brechas de desigualdad. Idiosincrasia e ignorancia, dos palabras que se antojan indisolubles en la terca historia mexicana, que no aguanta ya otro siglo más de atraso. Y para el que siga dudando que el problema de México es la ignorancia, ahí las cifras inequívocas; México país por debajo de Cuba o Chile en los esfuerzos por disminuir el analfabetismo, sin lograr el 50% como se habría comprometido ante el mundo. Pero esa terca memoria, no sobrevive sin su acostumbrada dosis de humor involuntario que como broma, ya se antoja muy macabra. Tan condescendiente como el albur o la indirecta, enriquecida con un florido lenguaje que sirve para engrosas una mediocridad manifiesta, el humor al estilo mexicano con sus pobres chistes políticos que se exaltan como la única forma de rebelión posible, desde las maniobras de un lenguaje espléndido, fortalecen el devenir de un país sumergido en la parodia. Un país disminuido por su pobre entendimiento del pasado, y un manejo inexacto, desatinado del presente.

Para ejemplificar la esencia del presente texto, basta revisar el número de visitas en youtube que tiene el mensaje de un comediante de dilatada trayectoria, y que el mismo diera a conocer, respecto de su separación de otra pseudoactriz. Millones por no citar una cifra exacta, quienes han visitado y opinado sobre la publicación en youtube, de un personaje que se ha dedicado a promover la imagen del mexicano condescendientemente mediocre y derrotado ante el extranjero, y que además, es aplaudido por un amplio sector social. Podría decir sin temor a equivocarme, que quienes han seguido el mensaje del personaje que  denigra exitosamente el idioma y la imagen de nuestro país, son de alguna manera promotores de la ignorancia. No la ignorancia de datos o cosas, sino la peor de todas las ignorancias, la que se fortalece a partir de la incapacidad de un país, para modificar una realidad que resulta patética. Concluyo entonces que el humor al estilo mexicano, es una excelente manera de celebrar sonriendo, nuestro evidente fracaso como sociedad.


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